CIAM
El Centro Internacional de Animación Misionera Beato Paolo Manna

Tiene el objetivo de introducir la pasión del Reino de Dios en el clero, religiosos y religiosas, y laicos, formar su personalidad apostólica y apremiarles en los caminos de la misión.

Es un laboratorio misionero, en el que confluye cuanto se realiza en la reflexión misionológica y en la praxis de la evangelización.

QUÉ HACE

  • Organiza cursos específicos para:
  • obispos
  • formadores
  • teólogos
  • directores y OMP
  • expertos de la comunicación social en el sector misionero
  • sacerdotes
  • religiosas
  • laicos comprometidos
  • movimientos juveniles misioneros

Acoge grupos para

  • retiros – ejercicios espirituales
  • encuentros de reflexión – oración
Omnis Terra
Curso de Estudios para la Misión

El carisma de la Pontificia Unión Misionera es dar una verdadera alma a la actividad misionera y contribuir a la formación apostólica de los obreros del Evangelio.

Lo hace con una participación viva en la reflexión misionera de las Iglesias, y con la publicación de la revista Omnis Terra y el Curso de Estudios para la Misión.

Omnis Terra

Omnis Terra es “el tesoro escondido” que debe ser conocido y utilizado: así nos han escrito diferentes sacerdotes de las Iglesias en África. Es escondido por su humilde presentación tipográfica, realmente pobre. Pero es un tesoro, porque rico de contenidos, ofrecidos por misionólogos, misioneros y de tantas voces que tienen autoridad en las Iglesias locales de todo el mundo. Es una revista internacional.

Curso de Estudios para la Misión

El curso bienal de estudios para la Misión ofrece la clave de lectura por la autenticidad de los contenidos, la metodología de la actividad evangelizadora, y confiere esperanza a quienes siembran con sudor y sangre la palabra de dios en el campo del mundo. En un cierto sentido, es una síntesis del desarrollo de la teología y de la praxis de la evangelización desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días.

Formación Religiosos y Laicos
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Religiosos

Los que son llamados con una vocación especial a darse completamente a Dios, con toda su persona, el propio cuerpo y la propia voluntad, casi expropiándose de sí mismos, son por ello mismo portadores, anunciadores y signos visibles de la salvación de Dios por la humanidad. Son esencialmente testigos elegidos de la Paternidad y la Maternidad universal de Dios.

Religiosos y religiosas deben ser instrumento de evangelización en un mundo en el que están abiertos «inmensos espacios para la caridad, el anuncio evangélico, la educación cristiana, la cultura y la solidaridad con los pobres, los discriminados, los marginados y oprimidos» (Redemptoris Missio 69).

Laicos

La misión es una dimensión necesaria en la vocación cristiana de todos y cada uno de los miembros del Pueblo de Dios. Ningún sector está excluido. A los laicos les ha sido confiada la misión de ser fermento evangelizador en todo el mundo, en el estado de vida al que han sido llamados.

Formación Obispos y Clero
Obispos y Clero

Obispos

Como pastores de las Iglesias, los obispos han sido puestos como centinelas que anuncian el Dios que viene, como profetas, que interpretan la historia de la humanidad a la luz de Dios, como sacramentos de Cristo muerto y resucitado, en el acto supremo de donación para la salvación de toda la humanidad. El ámbito y los intereses de su ministerio se amplían más allá del cuidado cotidiano de las Iglesias de las que son responsables, porque los obispos deben tener el corazón de Cristo.

El Obispo es quien preside en la caridad y es signo de la unidad, pero para la predicación y la difusión del Reino.

Es continuamente apremiado a meter la cultura del Evangelio en este mundo, del que su diócesis es una parte, y no el todo. Si él procede en el camino de la misión, el rebaño lo sigue: pero si se para, el rebaño se adormece y se entristece. Él, el pastor, es el evangelizador; junto al Papa es el protagonista de la misión evangelizadora de la Iglesia.

“Suscitando, promoviendo y dirigiendo el Obispo la obra misional en su diócesis, con la que forma una sola cosa, hace presente y como visible el espíritu y el celo misional del Pueblo de Dios, de suerte que toda la diócesis se hace misionera” (Ad Gentes 38)

Clero

El Presbítero es el pastor, al que corresponde la tarea de guiar la comunidad que le ha sido confiada, pero sabe que lo que se pide a un ministro de Dios es la predicación del Evangelio a las gentes, las que están cerca, que se encuentran en el ámbito de su conocimiento, y las lejanas, que nunca han recibido la noticia de Cristo.

«Todos los sacerdotes deben de tener corazón y mentalidad misioneros, estar abiertos a las necesidades de la Iglesia y del mundo, atentos a los más alejados y, sobre todo, a los grupos no cristianos del propio ambiente. Que en la oración y, particularmente, en el sacrificio eucarístico sientan la solicitud de toda la Iglesia por la humanidad entera. Especialmente los sacerdotes que se encuentran en áreas de minoría cristiana deben sentirse movidos por un celo especial y el compromiso misionero. El Señor les confía no sólo el cuidado pastoral de la comunidad cristiana, sino también y sobre todo la evangelización de sus compatriotas que no forman parte de su grey» (Redemptoris Missio 67).

El don espiritual que recibieron los presbíteros en la ordenación no los dispone sólo para una misión limitada y restringida, sino para una misión amplísima y universal de salvación «hasta los extremos de la tierra» (Hch 1, 8).

 

HISTORIA

El Beato P. Manna, «cuyo nombre es digno de ser esculpido con caracteres de oro en los anales de las misiones » (PAOLO VI, Graves et Increscentes, Carta Apostólica, 1966), es el fundador de la Unión Misional del Clero. Estaba convencido de que hasta que los sacerdote y los obispos no fueran convertidos a la idea misionera, las misiones continuaban siendo un hecho entregado solamente a ese grupo de misioneros, absolutamente insuficiente para la misión universal de la Iglesia. Pensó en una asociación del clero, cuyo único objetivo fuese animar e infundir el ardor misionero en los pastores, en los formadores de las comunidades; éstos, los sacerdotes, deberían ser casi como una falange de soldados en las trincheras, que ayudan y sostienen a quienes se encuentran en la primera línea. Solamente con estas condiciones, todas las comunidades pueden llegar a ser misioneras. Se piensa esta Unión como «escuela de educadores al servicio apostólico, vivida en clave universal».

En 1916 la Unión fue aprobada por el Papa Benedicto XV. En pocos años la Obra se expandió casi por todo el mundo. El Primer Congreso Internacional de la Unión (3 de enero de 1922), declara la necesidad de la enseñanza de la Misionología en los seminarios, una ciencia todavía desconocida en los institutos de formación católicos. En sus escritos, el P. Manna insiste en el papel insustituible de los sacerdotes para el anuncio del Evangelio y la educación de una conciencia misionera en los laicos.

La difusión de la Unión es rápida, después de que el Papa, en su encíclica Maximum Illud (1919), recomendara su presencia en todas las diócesis.

Con una gran actividad de predicación y de prensa, el P. Manna hace que eclesiásticos y laicos se interesen por el ideal misionero, mientras desafía a los jóvenes a realizarlo. Para él no existe una vocación misionera diferente de la vocación sacerdotal o cristiana: su lema es: «¡Todos misioneros!»; todos los bautizados, pero sobre todo, «cada sacerdote, por naturaleza, por definición, es misionero», y «la primera y fundamental función de la Iglesia es la evangelización del mundo, de todo el mundo». Este espíritu misionero universal debe estar unido con el espíritu de unidad con aquellos que él, el primero, llama los «Hermanos Separados», «condición indispensable para el triunfo integral del Evangelio en mundo». Como los Sacerdotes, también los Religiosos y las Religiosas, junto con los Laicos consagrados, son los operarios naturales de la Misión, y con el decretoHuic Sacro (1944), la Congregación de Propaganda Fide les ofrece también a ellos la pertenencia a la Unión.

Con decreto del 28 de octubre de 1956, la Unión es distinguida por el papa Pío XII con el título de «Pontificia» y, por eso, es rebautizada como la «Pontificia Unión Misionera del Clero, de los Religiosos y Religiosa y de los Laicos Consagrados».

En su ancianidad, como en un sueño, el P. Manna redacta su gran plan misionero de carácter profético y alcance universal: invita a las Iglesias a fundar Seminarios Misioneros para participar directamente en la evangelización del mundo y a prestar ayuda a las jóvenes Iglesias de misión.

El P. Paolo Manna muere el 15 de septiembre de 1952, y el 4 de noviembre de 2001 Juan Pablo II le declara Beato.

Misión:

La Unión Misional del Clero tiene como finalidad específica el incremento del trabajo misionero y la expansión de las misiones por medio del compromiso directo de quienes como los Apóstoles han recibido la llamada de «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mt 28, 19). El objetivo de su trabajo no es solamente dar a conocer los progresos de la fe en el mundo y ayudar con oraciones y ofertas a los misioneros, sino que es, sobre todo, sostener y hacer que la Iglesia se encuentre en grado de llevar a cabo su tarea de evangelización, con más misioneros, con el Clero indígena y laicos comprometidos.

La PUM quiere:

  • promover la conciencia misionera entre los seminaristas, los sacerdotes y los religiosos;

  • animar a todos los animadores del Pueblo de dios para la Misión (RM 84), difundiendo y promoviendo las otras OMP;

  • favorecer la unión de los Cristianos para que «sean perfectos en la unidad, y el mundo reconozca que tú me has enviado…» (Jn 17, 23);

  • poner a toda la Iglesia «en estado de misión»;

  • meditar la Sagrada Escritura para entender el designio de salvación universal de Dios y conocer la naturaleza misionera de su Iglesia;

  • leer y estudiar los documentos del Concilio Vaticano II y las encíclicas misionera de los Papas;

  • ver la propia historia personar y la de la propia Iglesia en perspectiva mundial, para pensar y actuar a nivel universal;

  • dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9, 37–38).

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PONTIFICIA UNIÓN MISIONAL
... Suscitar en la Iglesia la pasión para la misión
y mover las comunidades cristianas a cooperar en la evangelización ...
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y mover las comunidades cristianas a cooperar en la evangelización
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y mover las comunidades cristianas a cooperar en la evangelización
HISTORIA
El Beato P. Manna, «cuyo nombre es digno de ser esculpido con caracteres de oro en los anales de las misiones » (PAOLO VI, Graves et Increscentes, Carta Apostólica, 1966), es el fundador de la Unión Misional del Clero. Estaba convencido de que hasta que los sacerdote y los obispos no fueran convertidos a la idea misionera, las misiones continuaban siendo un hecho entregado solamente a ese grupo de misioneros, absolutamente insuficiente para la misión universal de la Iglesia. Pensó en una asociación del clero, cuyo único objetivo fuese animar e infundir el ardor misionero en los pastores, en los formadores de las comunidades; éstos, los sacerdotes, deberían ser casi como una falange de soldados en las trincheras, que ayudan y sostienen a qui...

Misión:
La Unión Misional del Clero tiene como finalidad específica el incremento del trabajo misionero y la expansión de las misiones por medio del compromiso directo de quienes como los Apóstoles han recibido la llamada de «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…» (Mt 28, 19). El objetivo de su trabajo no es solamente dar a conocer los progresos de la fe en el mundo y ayudar con oraciones y ofertas a los misioneros, sino que es, sobre todo, sostener y hacer que la Iglesia se encuentre en grado de llevar a cabo su tarea de evangelización, con más misioneros, con el Clero indígena y laicos comprometidos.
La PUM quiere:

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Actividad
Omnis Terra
Formación Religiosos y Laicos
Formación Obispos y Clero





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Teléfono: (0039)06 698 80228 Fax: (0039)06 698 80124 Email: pum@org.va


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