Respondiendo al llamado del Espíritu Santo, los Obispos de la Iglesia que peregrina en Honduras, con todos sus agentes de pastoral, han caminado en un proceso de sinodalidad y misión que los han llevado hasta la realización de la Misión Nacional 2026.
El Papa Francisco impulsó en la Iglesia Universal y en tierra hondureña en particular, un camino sinodal que movió estructuras y corazones para escucharse. Esta escucha eclesial llevó a crear instrumentos y encuentros que recopilaban el sentir, las expectativas y los retos, que el ambiente interno y externo a la Iglesia Local, interpretaban el querer de Dios para su Pueblo.
La Conferencia Episcopal de Honduras, a través de la Comisión Nacional de Pastoral, estructuró un camino de dialogo, formación y acción en los últimos tres años centrados en la Conversión Personal y Pastoral para la Comunión (año 2023), para la Participación (año 2024) y para la Misión (año 2025).
Las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Honduras, han sido participantes activos en todo este caminar. Desde el Equipo Nacional de OMP en los encuentros nacionales, presenciales y digitales, para animar, formar y participar activamente en las reflexiones, discusiones y toma de decisiones. También en la integración de los directores diocesanos de OMP en las comisiones diocesanas de misiones y desarrollar las etapas de formación, preparación y ejecución de la Misión Nacional en las once diócesis del país.
Bajo el lema "Por una Iglesia Sinodal y Misionera", este 3 de febrero de 2026, se llevó a cabo el Envío Nacional de la Santa Misión 2026. Siendo recibidos por la Madre celestial "Nuestra Señora María de Suyapa", en su casa -Basílica Menor- y en su fiesta; en comunión plena, los obispos y una buena representación de la feligresía de todo el país; a templo lleno, dentro y fuera.
Al sonido del caracol y las maracas, y a las voces de los jóvenes, se proclamó el inicio de la Santa Misión Nacional. Animando a todos los católicos, en sus grupos y movimientos, a sumarse con alegría en cada paso de la misión en sus parroquias. Solicitando a las personas abrir su corazón a Jesús que quiere entrar y cenar con todos y cada uno (cf. Apocalipsis 3, 20).
Representando el caminar de los misioneros en todo el territorio hondureño, se inició una procesión hacia el altar de once "Cruces Misioneras" que llegarán a todos los rincones del país. Ellas acompañaran a cada parroquia, en un peregrinaje, donde nos recordaran que Cristo camina con su pueblo y se queda con Él, en las Comunidades Cristianas que nazcas de esta actividad misionera.
Alrededor del altar y de la imagen de Nuestras Señora de Suyapa, inicio la Santa Misión como testimonio que la misión no es nuestra. Es la misión de Dios, es Jesús el misionero del Padre, que nos impulsa a sembrar la semilla del Evangelio, y es el Espíritu Santo quien hace germinar y dar frutos. Es nuestra Madre María, Estrella de la Evangelización, la primera misionera que lleva a Jesús a todos; quien confortará a los misioneros.