El curso de formación fue organizado por la Diócesis de Rutana con el apoyo del Secretariado Internacional de la Pontificia Unión Misional y de la dirección nacional de las Obras Misionales Pontificias en Burundi, con el objetivo de inculcar en todos los bautizados un espíritu misionero "ad gentes", afrontando los desafíos actuales de la misión en todo el mundo.
Las reuniones se celebraron en el Centro Pastoral de la Diócesis de Rutana y contaron con la asistencia de dos grupos de agentes pastorales (sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos, docentes, catequistas y líderes de comunidades eclesiales de base). El primer grupo, compuesto por 57 personas, se reunió del 11 al 14 de agosto de 2025, mientras que el segundo, con 63 participantes, tuvo lugar del 18 al 21 de agosto de 2025.
La formación destacó el papel fundamental de cada bautizado en la misión evangelizadora dentro de la Iglesia local y universal. Se abordó el tema de la identidad del sacerdote, que es por naturaleza misionero, tanto dentro como fuera de la Iglesia. La formación se centró esencialmente en los siguientes puntos: el Verbo encarnado es misionero del Padre, al igual que el sacerdote; así como el Padre envía al Hijo al mundo, el sacerdote es enviado del Hijo de Dios; el sacerdote participa del único sacerdocio de Cristo, cuya esencia reside en la proclamación de la Buena Nueva de la Salvación.
Un aspecto destacado fue el importante papel de los catequistas, quienes con dedicación y compromiso llevan a cabo la misión evangelizadora, ofreciendo un don invaluable a las comunidades parroquiales. Se prestó especial atención a la formación de los líderes de las comunidades eclesiales de base, quienes desempeñan un importante papel misionero en la comunidad parroquial, ya que las familias evangelizadas se convierten a su vez en familias evangelizadoras. Durante la formación, también se exploró el papel y la importancia de las Obras Misionales Pontificias como pilares de la actividad misionera en la Iglesia.