ppoomm- ppoomm-

«Recibir el gozo del Espíritu Santo es una gracia. Y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor...»

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS - 2020

Obra Pontificia de la Propagación de la Fe

HISTORIA

En la Francia del siglo XIII, la Iglesia emergió de la grave persecución de la Revolución Francesa. Durante el período napoleónico (1804-1815), las Missions Etrangères de Paris (MEP) solo pudieron enviar a Extremo Oriente dos misioneros. Fue en estas circunstancias que el carisma del Espíritu se posó sobre una joven mujer de Lyon, Pauline Marie Jaricot, que, tras una vida acomodada, redescubrió la autenticidad de la fe en Cristo y se dedicó a ella con toda su alma. En 1816 Pauline hizo voto de castidad, haciendo de la devoción a la Eucaristía y la reparación de las ofensas dirigidas al Sagrado Corazón de Jesús, las motivaciones para su vida.

A su alrededor, se reunieron algunas chicas trabajadoras, provenientes de las fábricas de familia y formaron una Asociación Espiritual llamada las «Reparadoras». Así nació una acción de grupo con 10 personas, cada una de las cuales se comprometía a encontrar otras diez personas más que rezasen y donasen un centavo semanalmente para las Misiones. La idea encendió muchos corazones y el proyecto se propagó como la pólvora: así es como la «Asociación de Propagación de la Fe» fue fundada oficialmente el 3 de mayo de 1822.

Como confirmación de su espíritu misionero y de servicio a la Iglesia universal, el 3 de mayo de 1922 Pío XI, con el Motu Proprio Romanorum Pontificum, declaró la Obra de la Propagación de la Fe «Pontificia» (POPF).

 

Mission

La Obra de Propagación de la Fe tiene como objetivo abrir el corazón de todo creyente a la inmensidad del horizonte misionero, mediante el apoyo espiritual y material al anuncio del Reino de Dios.

Mediante un compromiso constante y enérgico con la formación y animación misionera, promueve:

la espiritualidad misionera que a través de la oración y el sacrificio contribuye a reavivar el ardor misionero de las comunidades cristianas y de los fieles de forma individual, mediante la meditación de la Palabra de Dios, la Adoración Eucarística y el Rosario misionero.

La solidaridad universal a través de la contribución al Fondo Universal de Solidaridad para la Evangelización del mundo, especialmente en la Jornada Mundial de las Misiones que se celebra el penúltimo domingo de octubre, evento de participación del pueblo de Dios en la catolicidad de la Iglesia.

El Secretariado Internacional de la POPF tiene la tarea de instar a las Iglesias locales a abrirse a la cooperación misionera universal y de distribuir, en nombre del Papa, lo que se recoja en todo el mundo durante la Jornada Mundial de las Misiones, destacando en este gesto lo dictado por el Concilio Vaticano II, que exhorta a todo creyente a entrar personalmente en el dinamismo misionero de toda la Iglesia.