ppoomm- ppoomm-

Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan,

porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos (San Marcos 10:14)

Obra Pontificia de la Infancia Misionera

Historia

A mediados del siglo XIX, un obispo francés, Monseñor Charles de Forbin–Janson”, quedó muy impresionado por las noticias que llegaban de China sobre los niños que morían sin haber recibido el bautismo.

Apesadumbrado por no poder partir personalmente como misionero, pidió consejo a Pauline Jaricot, fundadora de la Pontifica Obra de la Propagación de la Fe. El intercambio de ideas entre los dos fue esclarecedor, y Monseñor de Forbin–Janson concibió la idea de implicar a los niños de Francia de manera que éstos, tramite la oración y la colaboración material, pudieran ayudar a los niños chinos de su misma edad.

Un Ave María al día, una monedita cada mes” este fue el compromiso de cada niño desde el primer momento.


Era el 19 de mayo de 1843, y con esta iniciativa se echó la semilla de la que surgiría la Obra. Años después se creó el lema “los niños ayudan a los niños”, que sintetiza muy bien la intuición del fundador y el carisma de la Obra. (seguir leyendo)

 

Misión

Hoy la Pontificia Obra de la Santa Infancia se encuentra en más de 130 países y el lema se ha enriquecido: los niños evangelizan los niños, los niños oran por los niños, los niños ayudan los niños de todo el mundo.

Aún hoy la Obra se propone ayudar a los niños a desarrollar un espíritu y un protagonismo misionero que los motive a compartir la fe y los medios materiales, especialmente con los niños más necesitados, y promueve, incentiva y apoya las vocaciones misioneras ad gentes. Es un instrumento de crecimiento en la fe, incluso en una prospectiva vocacional.

La POSI tiende a provocar una participación personal y comunitaria de los niños para:

  • Estimular el dinamismo de apertura y de apostolado latente en ellos
  • Apoyar y provocar un empeño que los haga sentirse parte de una familia en donde cada uno es importante y todos se ayudan.

Este es el desafío pedagógico actual: abrir el corazón a la universalidad.

¿Qué hacen exactamente los niños y los adolescentes misioneros para contribuir a la salvación de los niños de su misma edad? (seguir leyendo)