Una Jornada que, a lo largo de un siglo, ha acompañado a la Iglesia para renovar y mantener la unidad espiritual y fraterna de los creyentes en Cristo. Una Jornada que, durante cien años, ha buscado hacer concreto el amor que la Iglesia anuncia sin fronteras: el amor de Dios, encarnado en el rostro y en la vida de Jesucristo.
18 de octubre de 2026: 100.ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
“Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.
(LEÓN PP. XIV, MENSAJE PARA LA 100.ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES)
La Jornada Mundial de las Misiones de 2026 celebra su centésima edición. Fue instituida por el Papa Pío XI el 14 de abril de 1926, con el objetivo de recaudar donativos y distribuirlos, en nombre del Papa, para las distintas necesidades de la misión de la Iglesia.
Principales etapas de la historia de la Jornada Mundial de las Misiones:
3 de mayo de 1922 - El Motu Proprio Romanorum Pontificum declara pontificia la Obra para la Propagación de la Fe (POPF).
14 de abril de 1926 - El Papa Pío XI aprueba el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos que establece el penúltimo domingo de octubre como Jornada Mundial de las Misiones en la Iglesia universal. El decreto fue promulgado en respuesta a una petición de la Pontificia Obra Misionera para la Propagación de la Fe.
“Cabe recordar que, precisamente a propuesta de la Obra de la Propagación de la Fe, Pío XI instituyó en 1926 la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones, cuyos donativos recogidos cada año son distribuidos por ella, en nombre del Papa, para las diversas necesidades de la misión de la Iglesia. Las cuatro Obras, por lo tanto, en su conjunto y cada una en su especificidad, siguen desempeñando un papel valioso para toda la Iglesia. Son un signo vivo de la unidad y la comunión misionera eclesial. Invito a todos a colaborar con ellas con espíritu de gratitud”.
(LEÓN PP. XIV, MENSAJE PARA LA 100.ª JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES)