EL ROSARIO MISIONERO INTERNACIONAL EN EL CIAM
El sábado por la tarde, en la víspera de la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones, precisamente cuando León XIV recibía el alta y salía del Policlínico Gemelli, las intenciones de oración por la misión de la Iglesia en el mundo y por la recuperación del Sucesor de Pedro se unieron también durante el Rosario Misionero Internacional promovido por las Obras Misionales Pontificias. La oración tuvo lugar en la terraza del Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM), dentro del campus de la Pontificia Universidad Urbaniana, con vistas a la plaza de San Pedro.
El Rosario fue presidido por el cardenal Luis Antonio Gokim Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización. Al comienzo de este tiempo de oración comunitaria, invitó a todos los presentes a rezar «por el Santo Padre León XIV, el misionero que se convirtió en Papa, confiando al Señor su salud durante este tiempo de convalecencia». A continuación, el cardenal pidió que se rezara por los misioneros y las misioneras «Ad gentes» de nuestro tiempo. Citando un pasaje del mensaje de León XIV para la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones, el cardenal Tagle recordó que también hoy los misioneros y las misioneras, «como san Francisco Javier, han dejado su tierra, su familia y toda seguridad para anunciar el Evangelio, llevando a Cristo y su amor a lugares a menudo difíciles, marcados por la pobreza, los conflictos o profundas distancias culturales».
El rezo del Rosario estuvo acompañado de lecturas del Nuevo Testamento y de documentos y discursos del magisterio misionero del papa Francisco y del papa León XIV.
Las cinco decenas de avemarías se rezaron contemplando los Misterios Gloriosos en distintos idiomas, entre ellos el suajili, el albanés, el tagalo y el pidgin de Papúa Nueva Guinea.
Antes del rezo del Rosario, también se leyó un mensaje enviado por la hermana Mary Teresa Barron, nombrada el pasado 8 de octubre secretaria adjunta del Dicasterio para la Evangelización, con la responsabilidad de presidir las Obras Misionales Pontificias. En su mensaje, la hermana Mary Teresa Barron destacó que el lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este año («Uno en Cristo, unidos en la misión») «nos recuerda que la misión es el corazón palpitante de la Iglesia y la vocación de toda persona bautizada. En comunión con el papa León XIV, a quien acompañamos con nuestra oración, y con los misioneros y las misioneras que en todos los continentes dan testimonio del Evangelio con valentía y entrega, elevamos hoy nuestra súplica por la Iglesia universal. Mientras contemplamos los Misterios Gloriosos», añadió la secretaria adjunta del Dicasterio misionero, «pidamos al Espíritu Santo que renueve en nosotros el celo apostólico y la capacidad de tender puentes, escuchar, servir y anunciar con nuestra vida la fidelidad del amor de Dios».
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