Venezuela: OMP Venezuela lleva jornadas de animación y esperanza a lugares de acogida en Caracas y La Guaira
En el marco del Día del Niño, las Obras Misionales Pontificias promovieron espacios de recreación, escucha y celebración de la fe en comunidades que aún permanecen en refugios temporales.
Las Obras Misionales Pontificias (OMP) Venezuela continúan acompañando a las familias afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio, haciendo presente la cercanía de la Iglesia a través de jornadas de animación, escucha y acompañamiento espiritual en distintos refugios de la zona central del país.
Una mañana para devolver la sonrisa
La primera jornada se realizó el viernes en un lugar de acogida para los afectados, en la ciudad de Caracas, en alianza con la Asociación para la Educación Popular (APEP), donde actualmente permanecen familias que perdieron sus hogares tras los sismos.
Con motivo del Día del Niño, se desarrollaron dinámicas recreativas, juegos cooperativos y actividades de integración dirigidas a los más pequeños. Paralelamente, se generaron espacios de escucha y acompañamiento para jóvenes y adultos, permitiendo compartir sus experiencias, preocupaciones y esperanzas en un ambiente de cercanía y confianza.
Más que una actividad recreativa, la jornada buscó recordar a cada familia que la Iglesia permanece a su lado, acompañando su proceso de recuperación humana y espiritual.
La misión también llegó a La Guaira
La segunda jornada tuvo lugar el domingo en La Guaira, donde se visitaron distintos lugares de acogida para los afectados para compartir el almuerzo y momentos de animación y dinámicas con los niños.
En la comunidad de Los Corales, se realizó la Eucaristía, presidida por el padre Ricardo Guillén, director nacional de las Obras Misionales Pontificias Venezuela, quien invitó a los presentes a mantener viva la esperanza y la confianza en Dios, incluso en medio de las dificultades que atraviesan muchas familias.
Yesenia Quintero, secretaria nacional de la Pontificia Obra de la Santa Infancia, destacó que la presencia de OMP en estos espacios busca recordar a cada niño que no está solo.
"En medio de esta realidad, las Obras Misionales Pontificias se hacen presentes para acompañar a los niños, quienes también necesitan ese rayo de esperanza que Jesús quiere regalarles. Nuestra misión es recordarles que, incluso en medio del dolor, Dios sigue caminando con ellos".
La misión que escucha y acompaña
Desde las Obras Misionales Pontificias destacan que estas jornadas forman parte del acompañamiento permanente que la Iglesia viene realizando en los lugares de acogida para los afectados, donde además de responder a necesidades materiales, procura ofrecer apoyo emocional, espiritual y comunitario.
La hermana Adianez Fuenmayor, directora diocesana de OMP Mérida, quien decidió permanecer en La Guaira después de vivir personalmente la tragedia comentó: "Viví el terremoto aquí con mi familia. Rescatamos a mi prima, que lamentablemente falleció, y a mi sobrino lo encontramos con vida después de cuatro días y once horas. Me he quedado aquí como misionera para acompañar y abrazar a nuestra gente".
"Traer un regalo, compartir una comida sencilla o simplemente estar presentes devuelve la alegría y fortalece el corazón de quienes han perdido tanto", afirmó.
A través del juego, la escucha, la oración y la convivencia, los misioneros buscan ayudar a sanar las heridas invisibles que deja una tragedia, especialmente en los niños, quienes necesitan recuperar espacios seguros para sonreír, compartir y volver a soñar.
Con estas iniciativas, OMP Venezuela reafirma que la misión también se hace presente allí donde el sufrimiento golpea con mayor fuerza, llevando el consuelo del Evangelio y recordando que la esperanza siempre encuentra caminos para renacer.