PARAGUAY: La Jornada Mundial de las Misiones, un apoyo concreto a la misión

21 septiembre 2026

Para algunas Iglesias que viven en territorios caracterizados por grandes distancias, infraestructuras limitadas y recursos locales todavía insuficientes, el apoyo de la Jornada Mundial de las Misiones representa mucho más que una contribución económica: es una condición concreta que permite que la misión continúe. Así se desprende del testimonio del Obispo de Pilcomayo, en Paraguay, el Padre Miguel Fritz, O.M.I., quien describe con claridad la situación económica y pastoral de su Vicariato. «La Jornada Mundial de las Misiones es esencial para nosotros», afirma, explicando que el Vicariato todavía no dispone de una fuente segura de ingresos provenientes del territorio y depende, por tanto, en gran medida de las donaciones procedentes del exterior. Esta contribución pasa a formar parte de los recursos generales del Vicariato y se utiliza para sostener las necesidades ordinarias de la misión. Entre ellas se encuentran el personal dedicado a las actividades pastorales, la gestión de la oficina de Asunción y, sobre todo, el mantenimiento de los vehículos necesarios para llegar a las comunidades. «Estamos muy agradecidos por esta contribución», explica el Obispo de Pilcomayo, subrayando que estos recursos permiten afrontar gastos que, en un territorio tan extenso, representan una carga considerable.

Recorrer miles de kilómetros para llegar a las comunidades

Uno de los aspectos más significativos del testimonio se refiere a los desplazamientos. La presencia misionera requiere, en efecto, constantes viajes para llegar a comunidades que a menudo están lejos y son de difícil acceso. «Nuestros mayores gastos son los relacionados con nuestros viajes», relata el misionero, precisando que recorre una media de 3.500 a 4.000 kilómetros al mes. A ello se suman las dificultades relacionadas con la red viaria: algunas comunidades se encuentran en zonas donde las carreteras todavía no están asfaltadas, con importantes consecuencias para el mantenimiento de los vehículos. El coste de los desplazamientos y del mantenimiento de los vehículos se convierte así en un componente esencial de la vida pastoral. Sin medios de transporte adecuados, resulta difícil llegar a las personas y garantizar una presencia estable en las comunidades.

Del apoyo económico a la presencia pastoral

El testimonio hace especialmente evidente el vínculo entre la ayuda recibida y la posibilidad concreta de llevar adelante la misión. El apoyo de la Jornada Mundial de las Misiones no se traduce únicamente en la financiación de estructuras o gastos de funcionamiento, sino que permite a los misioneros estar presentes allí donde las comunidades los necesitan. «Si no tuviéramos esta ayuda, podríamos hacer menos viajes y, por tanto, ofrecer menos asistencia a las comunidades, celebrar menos Misas, menos celebraciones y menos sacramentos», afirma. En estas palabras emerge con particular claridad el significado de la solidaridad misionera: una ayuda económica se convierte concretamente en posibilidad de encuentro, de celebración, de acompañamiento y de anuncio del Evangelio.

Construir hoy la Iglesia del mañana

El testimonio concluye con una mirada hacia el futuro. El apoyo procedente del exterior se considera necesario no solo para garantizar las actividades cotidianas, sino también para continuar el proceso de crecimiento de la Iglesia local. «Con esta ayuda podemos seguir construyendo la Iglesia y, un día, llegar a tener una Iglesia diocesana», concluye el Obispo Fritz.

En este sentido, el testimonio ofrece una perspectiva muy concreta sobre el significado de la Jornada Mundial de las Misiones: el apoyo a la misión se convierte en presencia en el territorio, cercanía a las comunidades y posibilidad concreta de anunciar y celebrar el Evangelio.

La Jornada Mundial de las Misiones no es solamente una colecta de fondos. Es una expresión de la comunión entre las Iglesias y de la corresponsabilidad misionera, mediante la cual comunidades geográficamente lejanas pueden participar concretamente en la vida y el crecimiento de la Iglesia en otras partes del mundo.